jueves, 17 de marzo de 2016

Maze Runner: The Scorch Trials (2015)


Hoy, en nuestro día de Jueves de Acción, tenemos la segunda parte de esta saga de futuro distópico en donde unos adolescentes deben ir en contra de lo impuesto y generar una revolución que eventualmente terminarán ganando.

Hay que tener en cuenta que el misterio de Maze Runner en su primera parte fue sumamente interesante, hasta que nos dimos cuenta de la ridiculez que fue su resolución. Pero una vez aceptado aquello, nos enfrentamos a una secuela que tiene buenos momentos y, por suerte, es diferente al libro, el cual lejos de ser superior o interesante, es sólo un pasaje innecesario para lo que será el tercer episodio (igual de innecesario).

Tristemente, la película salva su primera parte, hasta la batalla final y su triste resolución posterior. Pero lo que cae a peor, es que los motivos del personaje central carecen de una bandera en la que uno se pudiera identificar. 

Porque partamos de la base: los chicos son ratas de laboratorios. Tienen que ser experimentos para identificar una cura que salve a la humanidad. Millones y millones están muriendo. Y lo que CRUEL está haciendo con ellos, es eso, un mal menor por un bien mayor. 

Lo más probable es que si eso sucediera en la vida real, todos los millones que idolatran a Thomas, serían los que se conviertan en zombie. Allí poco importaría sus deseos de héroe: querríamos que experimenten con él hasta el hartazgo para que nos solucionen el problema a nosotros. Así, uno termina de ver la película preguntándose: ¿Por qué cuernos nos identificamos con las ratas? 

Calificación: 6 - Buena

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