jueves, 29 de diciembre de 2016

Krampus (2015)


Esta es la historia sobre una disfuncional familia que, en días de Navidad, debe recibir a otros familiares con los que no se llevan bien. Esto nos hace meditar hasta qué punto es bueno recibir familiares sólo porque la tradición así lo indica. La familia nos aleja del espíritu festivo que se nos ha impuesto que deberíamos tener en estas fechas, entonces aparece Krampus, el demonio que se desata cuando uno no es feliz. 

O sea, Krampus será algo divertido o temerario, pero convengamos que el motivo por el que cobra venganza es bastante estúpido. 

La cosa es que la familia comienza a sufrir por medio de este bicho feo y de cuernos, más sus increíble secuaces que aparecen para hacer de las suyas. Y he aquí en donde yo me voy a detener. Precisamente en el gran punto de conflicto que me hizo salirme por completo de la trama. Porque todo era temerario, excepto los hombrecitos de jengibre que cobraron vida. No había manera lógica que yo consiguiera despertar inquietud ante ellos. Lo peor, es que está mezclada su secuencia junto con uno de los mejores momentos, que es cuando los muñecos reales y diabólicos cobran vida, haciendo saltar de una escena de horror puro a la dulzura de unos bichos animados asesinos. 

Fuera de todo, la película tiene grandes momentos, grandes actuaciones y su atmósfera (exceptuando por la comida que cobra vida) es bastante especial. No seré el primero en afirmar la impronta navideña de la película Gremlins, desde sus créditos iniciales hasta los créditos del final, que evocan constantemente a esa divertida comedia de terror.

Otro de los puntos en contra es que las mejores secuencias de homicidios y muertes suceden sin que las veamos, quedando tácitas en el argumento sobre lo que pudo haber sucedido y sobre lo que no. Quedando la película en medio de un climax que es muy infantil para una temática adulta y a la vez es muy adulta para tener una temática infantil. 

Calificación: 5 - Aceptable

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